Despierta mi Dios, despierta,
que pareces encondido...
¿No ves acaso mi Dios,
los hombres asesinos,
las cárceles llenas...
...y que mueren los niños?
¿No ves acaso mi Dios,
al poderoso avariento,
al ricachón corrompido,
las naciones egoistas,
los gobiernos podridos...?
...y que mueren los niños?
¿No ves acaso mi Dios,
en la calle,
en el asfalto,
en el campo,
en las ciudades...
en todo el Orbe,
cómo matan y mueren tus hijos?
Despierta mi Dios, despierta
que pareces escondido...
La Voz del Invisible.
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