martes, 5 de mayo de 2020

ERES POETA...

Tú que sufres compartiendo, la desgracia ajena, eres poeta.
Tú que derramas suspiros, sobre las hojas secas, eres poeta.
Tú que sabes de soledades, de gozos y penas, eres poeta.
Tú que padeces, viendo el mundo en hambre y en miseria, eres poeta. 
Tú que criticas al fuerte, mientras el débil perece, eres poeta.
Tú que te conmueve el sollozo del niño, huérfano de guerra, eres poeta. 

Tú que ofreces Luz, en medio de tinieblas, eres poeta.
Tú que eres alegre, sabio, sensato, libre y auténtico, eres poeta.
Tú que te has Transformado en Océano de Unidad, en alegría y paz, eres poeta.
Tú que sabes lo que sé, no sabiendo nada, sabiéndolo todo, eres poema, amigo mío del Alma, tú eres y serás siendo Uno y Poeta.
Tú que disfrutas, tú que deseas la Vida Nueva, despertando conciencias, eres poeta.

Camino emprendido, seguimos en Él, Ángeles velan nuestro Amanecer. 
Sra. de Gracia, de Ángeles también, derrama sus Gracias, en Uno y son tres.
Los Ángeles portan, al Hijo que Es, un nuevo surco, Uno y son tres...
Ayudan al Hijo, Uno y no tres, seremos por siempre Uno con Él.
Eres poeta, eres guerrero, eres águila, eres la voz, tu Ser refleja, uno y no dos...
Puro amor, amor humano, amor Divino, Uno, y  no dos.

Tú eres poeta, amigo, tú eres poeta, hermano, tú eres poeta, hijo...
Somos Uno y no dos y Son Tres...
Experiencia sin verlos, Ellos nos ven, despiertos y alegres, Ellos nos Ven.
Dando "guerra", hasta que aprenda, el mundo a Ver.
Eres poeta, amigo, eres poeta, hermano, Unidos,  y Uno en Él. 
Dando guerra, y en guerra otra vez... Por siempre. Amén.


Siempre en Unidad.


                                      A ti que me escuchas.

                                                                                        LA VOZ  DEL INVISIBLE.

sábado, 2 de mayo de 2020

LA BARCA, LA CUERDA...Y LA OTRA ORILLA...

  En el mismo borde de un lago, un niño observaba, cómo se acercaba la barca de unos pescadores a la orilla llena de rocas. Uno de los pescadores lanzó una cuerda desde la barca hacia las afiladas rocas. 
  Una vez que la cuerda quedó fuertemente fijada a una de las rocas, el pescador empezó a tirar de ella con todas sus fuerzas. El niño se giró hacia su padre le preguntó:
                                  - Papá, ¿crees que ese hombre conseguirá que las rocas se acerquen a la barca tirando de la cuerda?
                                     - ¡En absoluto! - contestó - Más bien sucederá todo lo contrario. Las rocas tirarán y arrastrarán la barca hacia ellas. Las rocas no se mueven. Es la barca la que se desplaza.


          En nuestra relación con el Dios Invisible, ¿Quién tira y quién es arrastrado?
                 Nosotros no podemos mover a Dios. Es justo lo contrario.
                 Nosotros no encontramos a Dios. Hemos de permitir que sea Él quien nos encuentre.

                               Sin Él no podemos hacer nada.


                                                     Para ti que me escuchas...
                                                                                           
                                                                                            La Voz del Invisible.