viernes, 23 de enero de 2015

CAMBIAR EL MUNDO...

La mayoría de las personas pretenden cambiar el mundo sin cambiar ellas. Los otros han de cambiar...los de arriba, dicen los de abajo. Los de abajo, dicen los de arriba. Los hombres, dicen las mujeres. Las mujeres, dicen los hombres...Y comenzamos a intimar y a presionar.
Difícilmente comprendemos que nadie tiene derecho a obligar a cambiar a los demás. Solo la convicción, solo el entendimiento, solo la amistad y el amor, solo la Sabiduría, pueden hacernos cambiar...Si es que, se tiene que cambiar. Quien pretende cambiar con violencia a los seres humanos es un dictador.
El ser humano, es el único que tiene capacidad de cambiarse a sí mismo. Solo así, cambiará el modo y la manera del ser humano y común vivir. Las estructuras sociales no se pueden cambiar solas. Las hacen los hombres, y ellos las sostienen y las soportan. Si no cambian los hombres nada cambiará. ¿Cambiar el mundo?

Hemos generado un "abismo" medioambiental con graves efectos sobre la madre Tierra y la población, sobre todo en los países más pobres, aunque llenos de riqueza. Nuestra demanda de recursos y la consiguiente contaminación superan las capacidades del planeta, y ya se están produciendo graves e irreversibles daños. El sistema económico impuesto, no esta suficientemente controlado y es disfuncional. El capitalismo no puede seguir incuestionado y a sus anchas...aunque ya se alzan voces de su "salvaje" hacer. Hemos olvidado el bien común y la justicia social.

El fundador de EE.UU, Ben Franklin, intentó en la Convención de Pensilvania y en la de la Constitución federal "limitar la riqueza que podían tener las personas". Sin embargo, otros delegados rechazaron su sabiduría alegando que eran ideas de un viejo...y así nos va.
Ojala, su propuesta hubiera tenido éxito. Esta limitación es parte de un conjunto que incluye afrontar la crisis financiera,, económica y ecológica que atravesamos, compartiendo recursos en lugar de sumergirnos en la corriente compulsiva de cultura consumista, de poder, y poseer..."tomando medidas para cambiar y teniendo el valor de decir a los demás que nosotros, como pueblo, y cada uno, debemos cambiar", Es una tarea difícil que necesitará mucha cooperación.

No bastan los análisis políticos, económicos, psicológicos...para traer la justicia y la paz. La raíz del mal está en el interior del hombre. Por eso, el remedio parte también del corazón. La paz, la justicia, la alegría y la felicidad en el mundo no brotan de la razón, son una conquista del corazón. La sociedad puede llamarse socialista, cristiana, comunista o maoista...Estará viciada hasta que el corazón humano no reine en ella, sano de raíz.

Una tarea fundamental para cada persona. ¿Cambiar el mundo?
                              ...Empieza por ti.


                                       Para ti que me escuchas.


                                                                 La Voz del Invisible