Será porque, uno de mis mejores amigos se ha enfrentado inesperadamente en estas fechas, a una enfermedad grave. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas regulares, como para colocar las cosas en su sitio. Será quizás, porque un bendito ángel de la sabiduría ha pasado cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación - al menos la sensación - de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
Casi nada de lo que creemos que es importante, lo es... Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, ni escalar puestos, ni los aplausos...sólo deseo vivir con dignidad y libertad. Tener lo necesario y sin apegos. Libre de cualquier clase de posesión. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia,de la maledicencia y el juicio ajeno.
Aparto de mi vida, y de mi vista, a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas, llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una lágrima. Detesto a los hombres esclavos, que rechazan su dignidad. Por supuesto, me aparto de los mentirosos y chismosos que se esconden en mil caretas, para juzgar al vecino, sin limpiar antes la carroña de su corazón.
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los cínicos indiferentes, que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas y fariseos políticos, eclesiásticos y "beatas" de Iglesia, por su cinismo y "fachada", que depositan una moneda en la hucha de las misiones, pero no comparten la mesa con el vecino y menos con un inmigrante. A los que te aplauden cuando dices lo que quieren oír, y te critican y apuñalan cuando dices la verdad, que sale del corazón...A los que creen que sólo es importante tener y exhibir, en lugar de sentir, pensar, ser y amar.
En este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan solo tener mi conciencia tranquila y en paz, experimentando que estoy en armonía, porque lo que pienso, digo y hago brotan desde lo profundo de mi ser y sin darme cuenta de ello, la mayoría de las veces.
Tengo el amor y la compañía de mis familiares y amigos. Mucha alegría, carcajadas y palabras de cariño y afecto antes de irme a dormir.
El recuerdo dulce de mis seres queridos, que son mis ángeles protectores. La naturaleza, con sus salidas y puestas de sol y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer arroz, o patatas todo el tiempo que sea necesario...
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico, por lo que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno, en el momento presente, sin preocuparme del mañana. Echar de menos a los que tengan que irse, aún con tristeza y dolor, porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado.
No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca,en una persona amargada y rencorosa, pase lo que pase. Y el día en que me toque irme, un puñado de personas piense que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí.
Necesito poco,
...y lo poco que necesito, lo necesito poco.
La Voz del Invisible
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los cínicos indiferentes, que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas y fariseos políticos, eclesiásticos y "beatas" de Iglesia, por su cinismo y "fachada", que depositan una moneda en la hucha de las misiones, pero no comparten la mesa con el vecino y menos con un inmigrante. A los que te aplauden cuando dices lo que quieren oír, y te critican y apuñalan cuando dices la verdad, que sale del corazón...A los que creen que sólo es importante tener y exhibir, en lugar de sentir, pensar, ser y amar.
En este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan solo tener mi conciencia tranquila y en paz, experimentando que estoy en armonía, porque lo que pienso, digo y hago brotan desde lo profundo de mi ser y sin darme cuenta de ello, la mayoría de las veces.
Tengo el amor y la compañía de mis familiares y amigos. Mucha alegría, carcajadas y palabras de cariño y afecto antes de irme a dormir.
El recuerdo dulce de mis seres queridos, que son mis ángeles protectores. La naturaleza, con sus salidas y puestas de sol y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer arroz, o patatas todo el tiempo que sea necesario...
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico, por lo que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno, en el momento presente, sin preocuparme del mañana. Echar de menos a los que tengan que irse, aún con tristeza y dolor, porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado.
No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca,en una persona amargada y rencorosa, pase lo que pase. Y el día en que me toque irme, un puñado de personas piense que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí.
Necesito poco,
...y lo poco que necesito, lo necesito poco.
La Voz del Invisible