Madre de la estrella,
de la Estrella divina,
es la luz que perdona
el maltrato, los costados
del infierno...
Con tu manto bordado
en brillantes, en la calle
tus lágrimas secan las grietas,
que esconden los susurros
del dolor, los del Siervo despreciado.
Cuando Dios creó el Universo,
hubo algo que fue infrahumano,
Adán prometió su arte,
si la mujer cantaba desnuda a su lado...
Desde entonces se descubrió
un pasado que fue el origen
de un amor creado.
Ahora que la felicidad ha caído
en mis manos, que el amor se
derrame en mi alma y crezca
en Primavera, porque el amor
es la esencia más pura que cura
mis heridas, y lo que sale del
alma, es libertad duradera que
iluminó la tiniebla espantando,
los males que salen de nuestras
gargantas...
Ay pueblo, que sigues probando
lo que está prohibido. Ay pueblo
que no es lo mismo, existir que estar vivo.
Y la Unidad ha vivido siempre unida,
a la nobleza del arte, y el privilegio
es, aprender a despertar nuestras
Conciencias, y grandes son los
Pueblos, que sonríen al amor,
porque la suerte les llegará
al pecho y al corazón.
Hoy amigo quiero hablarte,
de ese sentimiento abierto
a la tierra, y cuando sea el juicio
final, acabarán con todas las razas,
menos con la Unidad, y la Unidad
en su esencia verdadera ganará
la partida final...y todos los "chaqueteros"
de la tierra caerán por encima de nuestras
Coronas que juntas, formarán la paz.
La plata es el soberano, la libertad
es la esclava, y los que luchen
en la calle...que hagan ruido
en las esquinas... mucho ruido.
Ahora que el tiempo
ha pasado y la tierra
está enferma, ya no hay
sueños en silencio,
sólo juventudes
que están muertas,
y en la calle Solidaridad
hay un niño negrito desnudo,
y pasando mucha hambre...
Las palabras y la conciencia
del Ministro se antepone cantando
y cantando te están robando, robando.
Los banqueros nos quitan lo nuestro
y encima callamos, y callados
lloramos al político que roba
callando, mientras la ciudad
se recoge, condenando a los inocentes,
la guerra sigue siendo la reina
que pisa muy fuerte, por eso
las parejitas no se atreven si a besarse.
Ahora que el tiempo ha pasado
y la tierra está enferma,
qué más da si nos desnudan
la mirada, el trabajo y una ilusión...
que como dice el Gobierno
así podemos eliminar
el cansancio y la desesperación...
Roja y caliente es la sangre
de la paloma que revolotea
en silencio y en la noche de puro
invierno, entró en mi cuerpo,
para cantarme que era la Reina
de la Tierra, y que mientras
la Luna sentía el peso de los latidos
de mi corazón, el Invisible en silencio
con los más pobres, lloraba en el Mar Muerto.
¿Y dónde está la paloma de la Paz?...
entre las flores, la muerte y la vida,
se pierde en el mar, se pierde en alta mar.
Presidente, yo siempre supe
que a mi encuentro vendría el
Amor, y por eso encontré
el paraíso dónde pisar el lujo
de la gloria, y se ofenda quien
se ofenda, vamos a disfrutar,
vamos a disfrutar con la libertad
del Invisible, con la fuerza
del aire que ha nacido con nuestra
ilusión, y con nuestra esperanza.
El silencio es el tesoro más supremo,
por eso el poeta que vuela al cielo,
nunca muere, nunca muere...
Caminando, caminando, la sangre
y los luceros, la sangre es el miedo
de los inocentes, de los prudentes,
la sangre es la sentencia y la tortura
de los que sufren, y mientras que
aplastamos, asesinamos, los sueños
y los luceros, se hunden por nuestras
calles...se hunden por nuestras calles.
La Libertad: la esencia nunca vista.
La guerra: el universo encendido.
El Universo: la rebelión de los hombres.
Los hombres: la hipocresía escondida.
La hipocresía: la madre negra de la Tierra.
La Tierra: los lamentos de los más pobres.
Los pobres: las voces desamparadas perdidas.
Los mares: el reposo del cielo.
El cielo: la tentación de los ricos.
Los ricos: son las cadenas del pobre.
El Universo encendido: es la guerra en la Tierra.
Los lamentos de los pobres: es el robo de los banqueros.
El reposo del cielo: es la tentación de los ricos.
Las cadenas del pobre: ¡Libertad! ¡Libertad!
Cuando mi madre abra su tercera costilla,
que a los asesinos condene mi tribu,
porque mi gente lleva por bandera,
condenar a los pueblos que echan
mucha tierra, a los pueblos sin pan.
Porque mi tribu lleva por bandera,
condenar a los falsos profetas,
a los que van promulgando la Palabra
del Señor, haciendo mucho daño,
con sus pocas verdades...
Porque mi gente lleva por bandera,
condenar al que se vende por un premio.
Y cuanto cobarde ha venido
a mi encuentro, con el llanto de la
Hipocresía, a robarme mi alegría,
cobarde es aquél que mortifica
un alma, por la semilla del puro vicio.
Madre de la estrella, de la Estrella Divina,
que penita que tu recorrido, ya ha finalizado,
el Siervo detrás de ti, con la sangre de nuestro pecado,
las florecillas para el Padre, que en el Cielo sufre
por nuestro calvario. Los discípulos no esperan en la
Catedral, porque no quieren homilías, religiones
resucitadas, a nuestra medida, sólo llevan la cruz
de su muerte, el agua para sus manos, el Evangelio
aparece en su cara, y en su costado,
La Verdad del Resucitado...
Se sienten voces, el canto
de una saeta por la calle
San Fernando, en su retina
se graba la divinidad de los mares,
la tierra clavándole la lanza,
por sus dos costados,
la sangre se derrama por mi calle,
sangre del Maestro Crucificado...
La Voz del Invisible.
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