Llevamos años hablando de crisis, y es real...nos centramos sobre todo en la crisis económica, pero nos olvidamos de tantos países y naciones del cono sur, que llevan toda la vida en crisis, fundamentalmente por la explotación de los países del norte - ver artículo: ¡Yo te enjuicio y condeno mundo actual! - de este blog... Es verdad, estamos en crisis, pero ésta no es solo económica: hay crisis en la política y gobiernos, crisis religiosa, crisis cultural, crisis en la familia, crisis estructural... Hay una crisis, -se habla menos de ella - igual de importante o más que las anteriores, es la crisis ético-moral, crisis de valores, crisis de humanidad, y crisis de "profundidad", de "interioridad".
La crisis nos separa, nos hace egoístas, nos divide, nos enfrenta, nos hace más individualistas, dialogamos menos, y se rompen las relaciones humanas, nos "deshumanizamos"...Todo se vuelve oscuro, con tinieblas, y perdemos perspectiva ante la vida. Vamos siempre con prisa, mucha prisa, y no podemos pararnos a escuchar a los otros, ni a nosotros mismos. No podemos hacer nada gratuito, porque "todo se compra o se vende"...No nos damos cuenta que, la calma, la tranquilidad, es señal de inteligencia, de salud, de solidaridad y de amor.
No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es un tiempo estupendo que nos sucede tanto a las personas como a las naciones, porque toda crisis trae progresos, ya que la creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos, y los grandes avances de la humanidad. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar "superado". Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y mira más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia, de la honradez, la crisis de conciencia...El problema de las personas y los países en la pereza, para encontrar las salidas y soluciones.
Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay esfuerzo, sin esfuerzo, no hay superación ni caminos por recorrer...es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es una caricia. Hablar de crisis es promoverla y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer superarla.
Pero mucha atención, atención...porque nuestra sociedad del "poder", del "placer" y del "poseer"demanda mucha atención a lo exterior, y esto nos produce dispersión y nos "descentra" dejando de ser nosotros mismos. Durante miles de años, gentes de todas las culturas y disciplinas filosóficas y espirituales, han buscado la paz y armonía interior, para superar toda clase de crisis para afrontarlas desde la verdad profunda del ser humano...No andemos "despistados" "sin disciplina" y lo peor "descentrados". ¿Qué hacer? Cultiva el silencio tanto exterior como interior, reflexiona, cultiva la "profundidad", hazte preguntas, mira la realidad que es posible cambiar, mira hacia dónde vas, qué estás haciendo, por qué camino vas, haz la experiencia del silencio...porque cuando el "Silencio Habla la vida se Transforma". La experiencia del silencio te ayuda a construir un sistema de autodisciplina, elevará tu capacidad para definir y marcarte metas en tu vida, levantar tu autoestima, ahuyentará muchos "fantasmas" y "sombras" tanto en tu vida personal, familiar, y social...Haz la experiencia y tu rostro y tu vida se iluminará...
A ti que me escuchas te digo: "La Transformación de la realidad es posible...porque el que escucha el Silencio, la vida y su vida se Transforman"...
¡ Inténtalo y te sorprenderás !...
La Voz del Invisible.
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