La raíz de todos los males es la avaricia y ésta te lleva, sin querer queriendo, al amor por el dinero...Ya lo han cantado y escrito muchos escritores y poetas a lo largo de la historia. Lo decía también mi amigo Pablo, a nuestro amigo común Timoteo, hace ya más de dos mil años, y sigue siendo una verdad más grande que la Iglesia de San Pedro, o mejor dicho, más grande que toda la Ciudad del Vaticano, que sigue sin enterarse, lo que decía Pablo de Tarso.
Por amor al dinero, el narco, elimina a quien se le ponga por delante. Por amor al dinero, los países se declaran la guerra, unos a otros, para quedarse con su riqueza. Por amor al dinero, poderosas corporaciones transnacionales provocan guerras intestinales, para adueñarse del valioso mineral de países pobres o en desarrollo, arrasando con todo...pagando el precio con la muerte violenta y prematura de miles y millones de personas inocentes. Por amor al dinero, cambiamos gobiernos, mentimos, robamos, haciéndonos usureros de unos contra otros...Vivimos en un sistema que te permite y te impulsa a enamorarte ciegamente del dinero y la riqueza. El dinero parece el centro de nuestra vida. Aspiramos a hacernos ricos...
El amor al dinero, aún dentro del marco legal, aunque esta legalidad sea inmoral, te conduce a acumular y acaparar. Y cuando una persona o grupos acaparan, están negando a otros, el acceso a esa riqueza, necesaria para vivir. Así se llega al contrasentido de que una sola persona posee miles de millones, que ni tiempo tiene de disfrutarlos, mientras millones de personas sufren y mueren de hambre y desnutrición, y carecen de lo indispensable para vivir con dignidad. Así es nuestro mundo, así lo hemos hecho, y seguimos haciéndolo...pero no "se nos cae la cara de vergüenza", porque hay mucho sinvergüenza...
Y a todos nos toca, una vez más "nadar contra corriente" , si no a todos, por lo menos a algunos. Y aquí no se salva nadie, ni siquiera las Iglesias de toda índole y religión...Olvidando lo que dijo y vivió un tal Jesús - apodado el Galileo ó el Nazareno - y desde entonces ha llovido mucho...pero seguimos igual. "No podéis servir a Dios y al dinero"...y a los que querían seguir sus pasos, les recomienda, No llevéis oro ni plata ni calderilla en la faja", y a todos nos dice "que pidamos el pan de cada día", no para un año o una semana. Y es que el sistema económico que hemos montado, no se parece en nada a lo que Él pensó, proclamó y vivió...así le fue al pobre. Su ideal no era comprar, ni acumular, sino compartir...Siempre fue contracorriente, y los que quieran seguir sus pasos, han de hacer lo mismo. ¿Por qué no lo hacemos?... ¡Ay la avaricia!, qué mala es la avaricia...corroe el corazón y las mismas entrañas.
¿Dónde está en las confesiones religiosas, el desapego, el desprendimiento, el vivir con sencillez y pobreza, compartiendo sus bienes, con los más necesitados...puesto que ha sido el propio pueblo, quien con sus donativos, limosnas y donaciones las han enriquecido? ¿Dónde está la transparencia de las palabras que vivió y proclamó el Nazareno? ¿Dónde el servicio al hermano? En realidad aparece muchas veces oscuridad, tinieblas y el servirse a sí mismos...¿Cómo se puede creer a los que "dicen" y "no hacen"?...
Vivimos creándonos necesidades, y cada necesidad que nos obligamos a satisfacer es una nueva atadura que nos aprieta y nos hace más dependientes y menos libres. Jesús de Galilea nos dice que no estemos preocupados por el comer, el vestir o el dinero; que no llevemos túnica ni sandalias de repuesto; que los pájaros comen todos los días y vuelan libres...
A ti que me escuchas, vive "despierto" vive desde el "ser" y no desde el "poseer"...porque no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita. ¡Haz la prueba y lo experimentarás! Te lo aseguro...
La Voz del Invisible.
ME ENCANTAN TODOS LOS TEMAS DE LA VOZ DEL INVISIBLE......SON INCREIBLES.....FELICIDADES,,,,,,R-LEON
ResponderEliminarSIGUE ESCRIBIENDO ESTAS VERDADES.....COMO MARES DE GRANDES....YO LAS APOYO,,,,ME ENCANTAN DE VERDAD.......RAFAEL LEON.......,
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