El Dinero, convertido en ídolo absoluto, es el mayor enemigo de un mundo más digno, justo y solidario. Hace ya más de veinte siglos que el Profeta de Galilea, denunció de manera rotunda que el culto al Dinero será siempre el mayor obstáculo que encontrará la Humanidad para progresar hacia una convivencia más humana.
"No podéis servir a Dios y al Dinero"...por eso no pueden trabajar por este mundo más humano, los que dominados por el ansia de acumular riqueza, promueven una economía que excluye a los más débiles y los abandona en la miseria y el hambre. Hemos de luchar, protestar y denunciar a una economía de exclusión y de iniquidad. Esa economía mata.
No puede ser que no sea noticia que muera de frío un anciano que vive en la calle y que sí lo sea la caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es iniquidad.
Vivimos en la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo profundamente humano. Como consecuencia, mientras las ganancias de unos pocos crecen rápidamente, las mayorías se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz.
La cultura del bienestar nos anestesia, y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un espectáculo que, de ninguna manera nos altera. Nos estamos volviendo incapaces de compadecernos de los otros, de la mayoría de la población, y ni siquiera lloramos ante el drama de los demás.
El sufrimiento de la gran mayoría nos pide algo que no siempre estamos dispuestos a darle, nuestra mirada de frente, cara a cara. La situación social, política, económica, religiosa y ético-moral, que vivimos ahora nos está forzando a que hagamos frente al sufrimiento, y demos soluciones...no se puede seguir acumulando riqueza, y amándola en "paraísos fiscales", no se puede hacer política para unos cuantos preelegidos, no se puede seguir robando lo que es del pueblo, no se puede seguir justificando la avaricia y la deshonra...la guerra no tiene justificación vendiendo armas para seguir matando, seguir acumulando, vendiendo, robando, mintiendo y profanando lo humano...
La Voz del Invisible
No puede ser que no sea noticia que muera de frío un anciano que vive en la calle y que sí lo sea la caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es iniquidad.
Vivimos en la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo profundamente humano. Como consecuencia, mientras las ganancias de unos pocos crecen rápidamente, las mayorías se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz.
La cultura del bienestar nos anestesia, y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un espectáculo que, de ninguna manera nos altera. Nos estamos volviendo incapaces de compadecernos de los otros, de la mayoría de la población, y ni siquiera lloramos ante el drama de los demás.
El sufrimiento de la gran mayoría nos pide algo que no siempre estamos dispuestos a darle, nuestra mirada de frente, cara a cara. La situación social, política, económica, religiosa y ético-moral, que vivimos ahora nos está forzando a que hagamos frente al sufrimiento, y demos soluciones...no se puede seguir acumulando riqueza, y amándola en "paraísos fiscales", no se puede hacer política para unos cuantos preelegidos, no se puede seguir robando lo que es del pueblo, no se puede seguir justificando la avaricia y la deshonra...la guerra no tiene justificación vendiendo armas para seguir matando, seguir acumulando, vendiendo, robando, mintiendo y profanando lo humano...
La Voz del Invisible