Guerras, hambre, terrorismo, migraciones, injusticia institucionalizada, corrupción a gran escala, destrucción de la naturaleza...Se puede decir que la miseria humana, a nivel planetario, desborda continentes enteros, incluso grandes zonas de los llamados países desarrollados. Revistas especializadas e Instituciones Solidarias nos dan datos escalofriantes...Los Gobiernos parecen que no se enteran mirándose constantemente el ombligo y el bolsillo, sin dejar de robar...corrupción y más corrupción.
La miseria en gran escala y en grandes cantidades nos inunda por todos lados y continentes. Unos más que otros, pero al final, es la miseria la que manda. ¿Por qué? ...Unos más que otros. Miserables no son solo los que están sumidos en la miseria, sino también los responsables de que continentes enteros y millones de personas vivan miserablemente.
Las desigualdades económicas, sociales y de oportunidades son abismales y no van camino de acortarse. Debería darnos vergüenza el abismo que existe entre nosotros, y toleramos que unos se sientan más dignos que otros. Mientras unos, que son mayoría se arrastran en una degradante miseria, y sin posibilidades reales de superación, otros ni siquiera saben qué hacer con lo que poseen, ostentan animosamente una supuesta superioridad y dejan tras de sí un nivel de desperdicio que sería imposible generalizar sin destrozar el planeta...Seguimos admitiendo en la práctica que unos se sientan más humanos que otros, como si hubieran nacido con mayores derechos.
Se puede decir que, por activa o por pasiva, todos somos miserables. Unos porque están en la miseria, y otros por consentirlo y no hacer nada para evitarlo.¿Cómo se puede tolerar el genocidio de 50.000 personas, la mayoría niños, que diariamente mueren de hambre en tantos y tantos sitios de nuestro mundo? Si la Tierra es esencialmente una herencia común cuyos frutos deben beneficiar a todos, ¿cómo sólo unos cuantos se apoderan de toda la riqueza? Esto cuestiona seriamente los hábitos de una parte de la humanidad. ¿A qué esperamos para repartir equitativamente los bienes comunes y cambiar nuestros hábitos injustos? El Sistema político-social-económico, está corrompido...
La misericordia no es solo un sentimiento de compasión con el hermano, sino -sobre todo- un compromiso para revertir la injusta situación en la que vive. Sabemos que es insostenible el comportamiento de aquellos que consumen y destruyen más y más mientras otros todavía no pueden vivir de acuerdo con su dignidad humana.
Un cambio en los estilos de vida podría llegar a ejercer una sana presión sobre los que tienen el poder político, económico y social. Hemos de anunciar, una vez más, que otro mundo es posible, y hemos de denunciar la injusticia imperante, con nuestra palabra y nuestra forma y estilo de vida. Y hemos de escuchar la voz de los profetas de nuestro tiempo, que vienen avisando desde hace años, el camino equivocado por el que transitamos. Veo, palpo en los pocos meses que llevo por aquí, semejante a la Europa vieja, que son muchos, los que se arrastran en una degradante miseria, sin posibilidades reales de superación, mientras otros, ni siquiera saben qué hacer con lo que poseen, ostentan vanidosamente una supuesta superioridad, dejando tras de sí un nivel de desperdicio que seria imposible generalizar sin destrozar el planeta.
¿A qué esperamos?
La Voz del Invisible.